miércoles, 5 de noviembre de 2014

Es el aire.


¿Será el aire? La nostalgia me da alas. Veo el cielo, siento la brisa golpeando mi pico, como torturándolo con partículas de seda. Hay fuego fresco adentro. ¿Lo saco? ¿Lo exploto con un viaje de un árbol a una palmera, de una rancho a un cabaña en las montañas? Esta aventura que palpita necesita volar, conocer, y explorar lugares nuevos.  Debo profundizar. Adentrarme, ceder, calentarme, dormir, y, al momento de sentirme cómodo, salir hacia otro lugar desconocido. 

Somos el espectáculo de nuestros sueños, los rebeldes de la gravedad, sí, rebeldes, que siguen, que no se quieren dejar vencer por un centro de masa, por una convención científica. Porque esto que siento no es una fórmula química, ni una teoría de un cabrón estudiándome en el Discovery Channel. No me conocen, hasta que sí. 

Y sigue. La nostalgia sigue haciéndome cosquillas y que, al mismo tiempo, me abre más mis ojos y vea: ranas en un mismo estanque, perros coloreando sus pulgas con saliva, gatos robando  la virginidad de otro gato, luces que parpadean en la noche, mitad de cruces, mitad de Jesuses con cigarros en la boca, mitad de sombras de adolescentes corriendo de un vigilante, sopa de lombrices mmmmmm, quiero más. Ya. 

Y ahora me siento más feliz que ayer, convencido de que puedo morir en este momento o mañana, o mientras duermo. Qué bueno saberlo. 



miércoles, 30 de julio de 2014

Diferencias Palométicas Vol. 1

¿Por qué algunas palomas somos blancas y otras grises?, ¿por qué algunas tienen manchas y otras tienen un cuello morado y verde?, ¿quién decidió que las palomas blancas fueran símbolo de paz?, ¿habrá alguna razón por la cual mis plumas a veces son grises y otras blancas y alunas cafés?  

Todas esas preguntas sin respuestas han sido debate mundial entre nosotras, las palomas. Por supuesto, podemos acudir a teorías de científicos expertos en la genética de las palomas.  Y sí, podemos consultar libros de ciencia animal. Pero no tenemos la suficiente capacidad intelectual para entender tales escritos científicos. Es decir, nuestro cerebro es pequeño, solo nos alcanza para cagar, mear, comer, coger y volar. Solo eso. Cagar, mear, comer, coger. Y algunos privilegiados como su servidor pueden  escribir humano. 

Entonces, a falta de respuestas, he decidido dar mi teoría palomética sobre las diferencias estéticas y genéticas de las palomas. 


Paloma Blanca



La paz, la libertad, la que siempre gana el casting para salir en películas, la de la escena de acción en cámara lenta, el Espíritu Santo y demás. La maldita tiene todo eso a su favor. La verdad es que no representa nada de eso. Si la conocieran.... ¡ Es una imbécil! No sabe ni cagar en dos patas, a veces hay que ayudarle a levantar el pico para tomar agua, además de tener poca habilidad para esquivar carros en la calle.  9 de cada 10 palomas blancas mueren en el camino. Es un hecho. Eso sí, las Palomas Blancas son maestras en el arte del sexo palomero. Según mi prima, Lily, una paloma gris como yo, dice que no pudo volar por una semana debido a sus lesiones post-sexuales. Aparentemente el espíritu santo es un lujurioso. 


Palomas de Cuello Raro de Color Verde y Morado





Yo soy una de  esas. Hasta hace poco me di cuenta, en uno de los vidrios de la Torre Futura. Sufrí  una parálisis, un shock al darme cuenta. Es decir, toda mi vida había sido gris y gris oscuro, tenía una identidad, cuando soñaba me imaginaba con esos colores, es más hasta  mi pareja paloma en la fantasía me picoteaba en el cuello y me decía que le excitaba el color del mismo. En el momento justo de ver mi cuello morado y verde, me detuve, y pensé: " esta mierda parece como si fuera un bufanda eterna del mismo color". Sí, su servidor iba a tener el mismo look por el resto de sus existencia. A menos que se tirara enfrente de un carro, a menos de que le pidiera a un humano que me desplumara. Pero no puedo negar lo que soy: una paloma con el cuello raro de color verde y morado.







lunes, 7 de julio de 2014

San Salvador, Mon Amour

El vuelo no te hace inmune a los temblores y a los nervios
Tembló hoy en la mañana, y tiembla desde que tengo recuerdos.


Estaba oyendo a mis papás darle de comer a mis hermanos, mientras yo, ahí seguía, sin nacer aún. Eran las 10h30 de la mañana hora de humanos, fue 11 años antes del Baktún Maya. Lo sé porque lo escuché y porque luego me contaron, lo escuchaba mencionar en las reuniones de paloma. El relato de los terremotos en San Salvador, en retrospectiva, ubicado en el tiempo.


¿Qué es el baktún?, me preguntaba, siendo una paloma, así se llamará mi pico cuando nazca o así les dicen a mis cagadas.


Es culpa de mis padres, que por lo que alcancé a oír estaban debatiendo acerca de este inevitable fin, o por lo menos eso entendía, mientras mis hermanos comían. Mis hermanos consentidos y apapachados, hasta que nací yo. Pero esa es otra historia, una acerca de las ventajas de ser el menor, que dejaré para otro día. Ahora no vamos a hablar de cómo me hice consentido.


La capa blanca que me tapaba, que me tenía guardado de un mundo que se definía en sombras, picos, y uno que otro temblor, se estaba abriendo. Curioso: sentía una levedad, y mi corazón parecía como si iba hacia mi garganta. Saliendo de un mundo a otro.


"Guakurururur murururmu” gritaban mis papás paloma en, adivinaron, idioma paloma.


En eso, sentí vibraciones jamás antes sentidas, distintas a los temblores y sacudidas que luego aprendí son parte intrínseca de mi especie. Largo, en crescendo: sentí, lo viví, esa sacudida sin precedente que hizo que cayera el nido del poste de electricidad en una zona residencial de San Salvador (cerca de donde amanecí muerto).


Vi a un niña  rubia corriendo con un libro, y, a otra junto a ella sosteniendo una secadora de pelo, (imagino que era su hermana, no sé, digo quizás porque la interacción entre ellas era comparable a cómo uno entre palomas hermanas se picotean y se quitan la comida). Lo que saqué de esa escena es que estaban huyendo de sus casas. Ingratos, no saben que un nido es más frágil, y nosotros no huimos. Reconstruimos.


No sabía dónde estaba mi papá o mamá paloma, las hojas caían, por primera vez sentí el calor del asfalto, me quemaba. Y es que, mis ojos, no se fueron por la ruta de la normalidad y se abrieron más gracias a pedazos de tierra y piedras. Mamá y papá paloma, todavía, no aparecían.


Después, a varios pocos metros de mí, pasó un carro y también un sonido, una mujer que decía: nothing is gonna change my world...


...
¿Este era el mundo afuera de la capa blanca? ¿Esto era a lo que venía? ¿A quemarme en una calle y morir, quizás, pateado o atropellado?  ¿Por qué putas vine al mundo? ¿por qué putas no puedo volar?, me preguntaba en el segundo en que la música paró y el temblor siguió.


Minutos después de haber nacido, yo ya sabía que me esperaba una vida absurda, que me iba a llevar a hacerme preguntas sin objetivo alguno más que, a veces, el placer de perder el tiempo. No esperen que le hable de arcoirises y belleza natural, no. Mi caída al asfalto, pérdida de sentido de orientación, choque cultural, abandono, y breve refugio en música de los sesentas, me condiciona de por vida.


San Salvador, mon amour


Alrededor de mí, la calle, los gritos y el desvergue sin sentido. Alrededor de mí un mar de cagadas de paloma, y, a lo lejos, alguien como yo: tirado y sin esperanzas de poder volar. ¿Habrá sido mi hermano? ¿Habrá sido mi mamá paloma? ¿Habrá sido una visión posnacimiento traumático? Shit is getting dark.


Estado de alerta. Estado de emergencia. Fueron dos terremotos ese año. Pero nadie te habla de la comunidad de las palomas. Nadie dice cómo afectó a las nuevas generaciones de mi especie que así entraron al mundo, cuestionándose. Nadie habla de la disparidad entre uno que conoce los efectos de un terremoto y los humanos que se alborotan cuando tiembla, así sea un poquito, como esta mañana. Deben entender, amigos lectores humanos, que esta zona es sísmica, que hay fallas y volcanes, y que nada es permanente.


No quiero dejar de decir que, después del temblor, hubo un silencio que entraba por mis ojos. Y, la verdad, no puedo describirlo con palabras, pero a lo más que puedo llegar es presentarlo como una paz, una armonía de las cosas al moverse sin sentido, y la capacidad que tiene todo el universo de darte ese tiempo de reflexión interna después de un infierno epiléptico.

Hay que huir de lo mundano

jueves, 3 de julio de 2014

George y el sonido de una cagada de arte abstracto




Festivales de música.  La opción para olvidar que una vez tuviste una vida ordinaria. Lugar donde se juntan diferente mares de mujeres en shorts, hombres con camisa, hombres con pintura en sus pechos peludos (ewww), mujeres en bikini y con bandanas de florecitas (oí decir a uno humano que eso es más hipster que el logo de Pitchfork),  fanáticos de la música que prefieren esperar en el sol y hablar con otros fanáticos sobre qué canción quieren escuchar en el set, que ir a al toldo de alguna marca que solo busca comerse billetes, bandas que tocan bien, mal, con hueva y otras que  dan dos vidas por que un acorde o un coro reviente hasta las alas de los pájaros al volar (debo admitir que esto último le pasó a un amigo y, pues, por lo menos puedo decir que murió oyendo a su banda favorita: Interpol). Entre el vómito, los vasos de plásticos tirados en el campo, y los residuos de drogas esparcidos en el aire, siempre reflexioné sobre por qué los humanos aman tanto esto.

¿Por qué deciden juntarse en un espacio reducido, lleno de sudor, malos olores y se prestan a soportar golpes inadvertidos de toda la mara? ¿Por qué deciden aguantar 3 horas de sol por 1 hora de música? ¿Por qué prefieren chupar en vez de hidratarse? ¿Por qué las mujeres abren sus brazos y hace como que quieren volar mientras escuchan a un cabrón poner vinilos? ¿Será que todo esto es un plan para hacer olvidar a los humanos de los problemas como la sobre población, contaminación, tercer mundo, niños en áfrica, niños en tercer mundo, el crimen organizado, etc.? O ¿Todas las bandas tocan un acorde para hipnotizar a todo los humanos para que brinquen sin sentido?

Entiéndanme. Soy una paloma, mi pequeño cerebro lleno de semillas y, tal vez, gusanos. No sé.

Lo que sí sé es esta historia sobre un cabrón que fue a uno de estos festivales.

La primera vez que lo vi fue en las afueras de Coachella. Ah, sí, se me olvidaba, fui religiosamente seguidor de este festival, más que todo era por la cantidad de basura  que dejaban los americanos. Traté ir Glastonbury, en serio, traté, pero varios colegas palomas murieron  de cansancio durante su vuelo transatlántico y probablemente cayeron muertos del cansancio al océano. Bueno, bueno, ok, suficiente de mi perorata sobre palomas muertas. Regresemos.

Lo vi por primera vez en Coachella. Estaba solo, cargaba un maletín en sus hombros y no hablaba con nadie. Hasta ahí. No crean que fue algo especial en él, fue porque mi cagada cayó sobre su hombro y no pude dejar de ver cómo el pobre se limpiaba. Me cagué de la risa, literal.

Cagada fue no haber seguido a alguien así años anteriores.

Este cabrón ( el que tenía la cagada ya hecha una obra de arte abstracto en el MoMA) se iba a la primera fila de cada escenario, gritaba las canciones, sudaba, le daba la mano a otros fanáticos, se iba a la carpa techno a bailar con hippies y gays de short y calcetines largos, con pitos en sus labios (entiéndase que cuando digo pitos  no me refiero al órgano reproductor masculino) y a él no le importaba. Abrazaba la diversidad, abrazaba la capacidad de vivir un acto único que juntaba a un mundo que solo quería oír música y bailar.



Y, mientras los veía cantar, imaginé sus problemas: solitario, mal amigo, siempre con falta de dinero, impotencia sexual incipiente, enfermo de cáncer o, en su defecto, SIDA, etc. Por más que imaginaba sus problemas, entendí que no importaba que si estos festivales son una manera para manipular a las masas y hacerlas olvidar, o que si es toda una estrategia de marketing y las bandas son elegidas según un software que mide los gustos musicales de la mara en Spotify todas esas mierdas que se me ocurrieron gracias a años de estar merodeando las basura y picoteando a bichas desmayadas en la grama. No importaba nada.

Quería limpiar mi cagad de su hombro a picotazos al tipo ese. Quería cantar con él Litzomania. Pero no podía, por que, lamentablemente, mi canto suena a viejitos vomitando.

Comparen:

Cualquier otro pájaro

Yo

(Lamentablemente no encontré sonidos de palomas para esta publicación y, para hacer las cosas mejor, no quise lastimar los oídos de ustedes, mis queridos lectores humanos)

En fin. Ese fue mi último festival de música. Mi última cagada de arte abstracto sobre alguien. Invito a cualquier ser humano o paloma que no ha hecho esto a vivirlo. Porque tienen que. Porque tienen que despertar esas emociones que no saben que tienen adentro. Porque, como dijo una amiga bloguera,  tienen que sentir música en el silencio. O algo así.

Quiero volar y cagar encima de un douchebag (preferiblemente)








Why you laugh?



¿No es genial Silverio, "su majestad imperial", el genio detrás del hit Yepa Yepa Yepa? Su música invadía mis oídos, yo bailaba desde los cables de los postes de electricidad. Yepa, yepa, yepa. No me pueden negar que el dj/cantante es un personaje. Encontré esto buscando cosas en este canal de YouTube: "Pájaros Piedra". Es de un amigo-paloma mío. Aquel siempre anda metido en cosas high-tech.

Silverio no es para todos los gustos, ni es apto para toda la familia. Y hay algo de él que me recuerda a este ecsrito: "CONFIESO QUE SOY FANÁTICO DE WENDY SULCA". Fue publicado antes de que yo muriera en Xpressate.net. Me llamó la atención porque se apega a mis gustos y mis sentimientos, mi amor por el #TechnoFolclore. Hay que apreciar la belleza y el genio detrás de composiciones erráticas que parecen carecer de sentido alguno.

Hasta pronto, amigos lectores humanos.

sábado, 28 de junio de 2014

Party

Sí, a veces hablo inglés. Sé decir fiesta en inglés: party. Esto fue para el cumpleaños de un chero-paloma que siempre organizaba patines temáticos y locos. Allí yo andaba bien loco, ni les digo cómo terminé. 

El sábado es un buen día para ir y encontrar fiestas interminables. Créanme, uno como paloma que va de techo en techo y caminando rápido por las calles, sabe de agarrar zumba desde temprano. 

Y dicen que hoy hay algo en el Carrot Conecpt. 

Party

miércoles, 25 de junio de 2014

Invierno

#Selfie

No es mi época favorira del año. Llueve todo el tiempo. Llueve todo el tiempo, por 6 meses. Busco refugio en las ventanas y debajo de los bordes de los techos. Lo bueno es que me encuentro por allí a amigos y amigas (palomas). Ese clima húmedo, cielos grises, amenaza de lluvia y frío (en el mejor de los casos) es perfecto para quedarse durmiendo, envuelto en una colcha como veo que lo hacen los humanos.


martes, 24 de junio de 2014

¡Qué paloma! Parte 1

Siendo una paloma, estaba pensando, mientras escuchaba decir a unos tipos decir ''mirá qué paloma se ve esa mierda'', del por qué mi especie se menciona en ese tipo de frases, puede ser que nos adoran o que quizás a alguien le pasó algo chivo y una paloma iba pasando en ese momento, no sé. Sentía que debía investigar más sobre este asunto. 

Fue un jueves en la noche en La Casa Tomada. Cerca del techo (en el que yo más tripeaba y pasaba cagando sobre artistas como hobbie) escuché ciertas exclamaciones y, la verdad, es que sí me sacaron un poco de onda. Yo sé, en parte, que para este momento debo de estar acostumbrado, inimpresionable, de cómo "paloma" es deformada, y los múltiples significados, después de todos estos años de uno y otro encuentro....

Es decir, creo, y corríjanme si estoy equivocado, creo que soy sinónimo del genital masculino.

Y si dicen que alguien es palomudo, significan que la tiene grande. ¿Por qué se preocupan por el tamaño de su genital? O sea, yo no puedo ver el mío, pero funciona.

Y a veces hay burlas, falocéntricas; una vez escuché como cuestionaban las masculinidad y se generaban estos como juegos de poder... Cuando yo hubiera buscaso temas más interesantes de qué hablar.

Ese día en la Casa Tomada, por ejemplo, llegaron tres bandas diferentes, y había gente de todos lados del mundo. ¿Cómo serán los espacios verdes para palomas como yo allá en otros países? ¿Sabrá igual de rico la mezcla de humo, cerveza, y coquetería?

Coquetería. Cuando yo tengo que coger, solo tengo que picotear a mi pareja. En cambio, los humanos, especialmente cuando toman esa sustancia rubia y efervescente, se ponen a tocarse, a hablarse en el oído. Y, ajá, ahí estaba, en medio de un encuentro sexual con esta frase: ''quiero tu paloma''' ¿Se refieren a que hay alguna paloma que es esclava de un humano y la quieren cerca, o enfrente mientras tienen coito?


A medida que progresaba el acto íntimo/casual entre estas personas, desconocidos que tienen ese rollo conocido de querer "paloma"... Yo permanecí al margen de cómo sucedía, qué les gustaba y qué no les gustaba. 

Ahora, desde un lugar donde mi existencia no requiere un cuerpo físico, puedo ver que sigue habiendo disparidad entre las costumbres de las personas que usan mi nombre en vano, que se complican tanto más la vida que uno... Pero estamos vinculados, de alguna forma, en esas noches de pasión humana.